El cambio climático pasa factura al campo español

El cambio climático ya pasa factura al campo español: cada año se pierde el 6% del valor de la producción, más de 550 millones de euros.

Así se desprende del primer gran estudio divulgativo en torno a la evolución del clima y sus impactos en nuestros viñedos, olivares, campos de cereal y dehesas, presentado este lunes 9 de Mayo de 2022 por COAG.

Bajo el título Empieza la cuenta atrás. Impactos del cambio climático en la agricultura española”el responsable del Departamento de Riesgos Agrarios de COAG y autor del estudio, Pablo Resco, ha presentado los resultados más relevantes de sus años de investigación.

¿Cuáles son los efectos que podría conllevar el cambio climático?

Un sector tan importante en España como el agroalimentario sería de los más perjudicados por su elevada dependencia del clima. En este sentido, en las conclusiones del estudio se resalta que:

Un calentamiento global de 1,5°C se traduciría en:

  • Una bajada apreciable de los rendimientos y de la calidad de la producción en las zonas actuales de cultivo,
  • pero más especialmente en las zonas más calurosas y áridas del sur peninsular.
  • El estudio estima que se podría llegar a perder:
    • Más un 10% de la superficie más apta para los vinos de calidad en toda España,
    • Un 80% de la superficie de variedades de olivo como hojiblanca o manzanilla en Andalucía;
    • Podría llegar a bajar en torno al 8% los rendimientos del trigo en España.

Con un incremento de 2°C los daños podrían ser muy graves pudiendo:

  • Peligrar las dehesas de encina en la parte occidental de Andalucía o Extremadura;
  • Llegar a descender más de un 15% el rendimiento de cereales como el trigo en algunas regiones;
  • Reducirse en un 20% la superficie de viñedo de alta calidad;
  • En el caso del olivar, únicamente la variedad picual podría mantener los rendimientos en secano en las zonas interiores de cultivo. No obstante, a partir de un calentamiento de 2,5°C, incluso el rendimiento de esta variedad se resentiría de forma importante sin aportes de agua;
  • Llegar a desaparecer en grandes zonas de la mitad sur las dehesas de encina.

En general:

  • Las mayores pérdidas irían asociadas al incremento del estrés hídrico en los cultivos debido al aumento de la evapotranspiración, por el aumento de las temperaturas, y al descenso de las precipitaciones. Este descenso iría acompañado de una mayor frecuencia de sequías, hasta 5 y 10 veces más alta si se superan los 1,5 o 2°C.
  • Además, las lluvias serían más intensas, lo que generaría erosión, y se concentrarían en épocas como el otoño, por lo que el agua sería menos aprovechable por los cultivos.
  • Estos daños se podrían incrementar aún más por la mayor incidencia de plagas y enfermedades, que en el caso del trigo podría llegar a aumentar en un 60% las pérdidas actuales con un incremento de 2°C, pero sobre todo por el conjunto de adversidades climáticas.

¿Cuáles son los efectos que ya vemos?

“Aunque algunos de estos efectos ya sean visibles, entender las consecuencias de los riesgos climáticos es la base para desarrollar estrategias de prevención del cambio climático y protección del mundo agrícola, a base de financiación y políticas regionales, nacionales y comunitarias.

Tomar acción hoy de forma urgente con el objetivo de mantener el calentamiento por debajo de los 1.5ºC, es más eficiente y menos costoso.

La prevención del cambio climático, por tanto, no sólo nos ayudará a proteger nuestra agricultura y economía, sino que también hará que un eterno verano no seque nuestra gastronomía, tradiciones, cultura e identidad”.

ha apuntado Andoni García, responsable de Acción Sindical de COAG.

¿Aún estamos a tiempo de dar marcha atrás al cambio climático?

En ese sentido, el autor del estudio, Pablo Resco, ha subrayado que:

“aunque existen medidas de adaptación que podrían amortiguar parte del impacto, porque se pierde el 6% del valor de la producción, éstas tienen una capacidad limitada que podría verse sobrepasada si no hay una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global  y en todos los sectores».

Asimismo, ha adelantado que los seguros agrarios, una de las piezas claves de la política agraria en España, podrían tener dificultades para ofrecer una cobertura asequible por el incremento del riesgo, “aspecto que se ha evidenciado en las dos últimas campañas ante la magnitud de los fenómenos climáticos adversos y extremos que han afectado a nuestra agricultura”.

Se puede acceder a todo el informe en la versión web y con mapas interactivos: https://www.cambio-climatico.coag.com.es/.

-Fuente- «Agroinformación.com, la voz del campo»

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