Tratamientos de purines

Tractor vertiendo purines

Durante mucho tiempo se han venido utilizando los purines como abono para el suelo, estableciéndose un ciclo cerrado en la misma explotación. No se puede hablar en este caso de contaminación, ya que los purines son un fertilizante con un valor económico. La problemática surge cuando las granjas que generan purines se convierten en explotaciones intensivas y con pocas tierras cultivables disponibles. En este caso es recomendable, un tratamiento adecuado de éstos.

El objetivo del ganadero ha sido generalmente emplear el suelo como una forma de desprenderse de su «residuo», debido al alto coste que genera en la explotación transportar los purines (por su alto contenido en agua).Esto provoca que se apliquen localmente dosis excesivas, limitando su efectividad como fertilizante por el exceso de nutrientes aplicado y provocando un impacto sobre el medio, lo que ha originado un rechazo social importante.

El alto precio de los fertilizantes orgánicos y el deterioro progresivo de la fertilidad natural del suelo por el empleo casi exclusivo de fertilizantes sintéticos, han provocado en los últimos años un marcado interés por el uso de residuos orgánicos en la fertilización de los diferentes cultivos agrícolas.

Por todos estos motivos, si se realiza un buen manejo de los residuos orgánicos, además de poder reducir los costes de nuestra explotación y minimizar los impactos medioambientales, se puede utilizar el valor fertilizante del purín como fuente de nutrientes (N, P y K) y materia orgánica.

MÉTODOS PARA UN BUEN MANEJO DE PURINES

Actualmente hay numerosos métodos para realizar un buen manejo agronómico de purines pero todos se basan en la misma premisa, y es que, en todos los casos se debe tener muy en cuenta el contenido de nitrógeno para determinar la dosis a aplicar.

Reformulación de pienso

Esto se puede regular de diversas maneras. En primer lugar el ganadero puede reducir los kilos de nitrógeno por tonelada de purín simplemente con una reformulación del pienso del animal, por ejemplo reduciendo el contenido de proteína o añadiendo alginato sódico. Al hacerlo, también se pueden cubrir las necesidades nutricionales según los objetivos de producción de los animales a los que van destinados. Con ello se consigue una mayor asimilación del alimento, que a su vez generará menos residuos contaminantes.

Tratamiento como agua residual

En segundo lugar se pueden realizar tratamientos como si se tratara de un agua residual, que se pueden clasificar en cuatro grupos:

  • Pretratamiento: Separar el mayor número posible de sólidos para rebajar al máximo la carga orgánica.
  • Tratamiento: Adición de productos orgánicos e inorgánicos para conseguir un volumen de partículas sedimentables mayor.
  • Postratamiento: Principalmente se emplea lagunaje y filtros verdes.
  • Tratamientos integrales: Combinan tratamientos de digestión aerobia y/o anaerobia y procedimientos acelerados por vía biológica.

Técnicas de baja emisión

También se pueden aplicar técnicas de baja emisión. Estas técnicas consisten en reducir al máximo las emisiones de N por volatilización del amoniaco, desde la aplicación en bandas sobre la superficie, a la inyección de los purines en la capa superficial del terreno a 15 cm. En algunos países, como en Holanda, el uso de técnicas de baja emisión es obligatorio desde los años 90.

Reducción de la actividad de agua

Por otro lado, puesto que el mayor problema de transporte en purín porcino es el contenido en agua el ganadero podría reducir su actividad de agua mediante procesos de secado y otro método más innovador como son la plantación de lirios de agua cerca de las fosas de almacenamiento, ya que resisten adecuadamente a elevadas cargas de nitrógeno y reduciría considerablemente su contenido en agua.

Agricultura de precisión

En cuanto al tipo de agricultura a emplear, sería muy conveniente la agricultura de precisión. Para comenzar se debe recopilar todo tipo de información (contenido de nutrientes, tipo de suelo, cosecha esperada…). Luego mediante datos del SIG (sistema información geográfica) y recomendaciones en cuanto al tipo de cultivo se puede elaborar un mapa de aplicación. En último lugar se escogerá la maquinaria a utilizar para incorporar los purines al suelo.

Esta agricultura genera una inversión extra en los cultivos pero tiene una serie de ventajas:

  • Optimiza la gestión y aplicación de purines
  • Los mapas permiten las posibilidad de realizar planes integrales de gestión de residuos
  • Ajusta balance de nutrientes según el tipo de suelo y de cultivo.

Determinación del contenido en Nitrógeno

Para finalizar existen en el mercado diferentes métodos para determinar el contenido de nutrientes de los purines, que miden directamente el contenido de N amoniacal (Quantofix, Agros, etc.) u otros que miden el contenido de N de manera indirecta, como el infrarrojo cercano (NIR), densimetría y conductimetría. De esta manera, al conocer la composición del purín, se dosificará en función del nitrógeno que contenga por cada hectárea a aplicar.

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Después de mencionar los diferentes tipos de tratamiento que se le pueden realizar a los purines, el ganadero o el agricultor, deberán usar los métodos que mejor se adapten a su tipo de explotación, debido a su gran variabilidad en costes o disposiciones técnicas. Al aplicar cualquiera de los métodos se consigue una mayor uniformidad en el terreno,una reducción de la carga contaminante. En algunos casos para una mayor efectividad se pueden combinar diversos métodos.

Imagen de cabecera de Mark Robinson. Fotografía publicada bajo los términos de una Licencia CC – Attribution-NonCommercial 2.5 Generic.

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